Qué es "Yo soy"?
La búsqueda de reconocimiento, el afán de diferenciarse ante tanta estandarización y miseria cultural llevan a las personas, jóvenes en su mayoría, a vivir con intensidad y alegría un protagónico en la televisión. "Yo soy" es una franquicia de imitación de cantantes que hace más de una década viene dándose por Frecuencia Latina, canal 2, y que ha hecho en base a talento y disciplina que la vida de personas que se atreven a ser héroes sea un espectáculo para la tele audiencia. Lo que se busca no es solo, actuar, cantar e imitar de modo excelente, sino entretener y demostrar de modo democrático que cualquier ciudadano con un poco de talento y chispa puede triunfar en representación del pueblo. Está época del internet y la fuerza de las multitudes en la historia empodera el animo de cualquier individuo en la búsqueda de vivir la vida, y que ni gun miedo o circunstancia lo detenga. La vida cotidiana es proyectada en el escenario, y por un momento de canto la experiencia individual se vuelve enteramente democratica.
Este talk show, lleva a la cultura popular a ser objeto de farándula en el escenario. Es la búsqueda del goce estético lo que los hace fervientes creyentes de animarse a expresarse en la TV, y un modo subversivo de irrumpir en la fama. Es el tiempo del trabajo y de la racionalidad citadina la que empuja a los individuos a la disrupción estética. Cómo dijera Nietzsche, la existencia de las personas se justifica al final como fenómeno estético. El desierto de la vida moderna nos arroja en el uso existencial de la libertad y de la ironía. El tiempo del carnaval y de la risa mundana lleva la chacota y el diálogo festivo al escenario televisivo, cuando estos momentos de agrado y distinción se ausentan del mundo administrado. Ser famoso o diferente es un modo de escapar de la atomización, de la extrañeza que implica sobrevivir en la sociedad capitalista. Por eso es tan grato este programa. Porque traslada la vida del diálogo y la risa popular al medio televisivo y al viral, y nos hace por momentos trascendentes e invulnerables ante la muerte y la soledad.
Hoy la pastoral individual, el discurso peruano de la resiliencia, del "si se puede" que se procesa en la supervivencia diaria de los peruanos, y que es la adaptación que hallan para imponerse y prosperar, hace que el empoderamiento- categoría muy empleada en la cultura humanistica- se traslade a cualquier actividad y que con un poco de voluntad cualquier cristiano pueda ser un Miguel Angel, o Andrés Bochelli. No importa no hallarse preparado o no ser educado, el esfuerzo y la enereza reemplaza al talento y se impone como barbarie cultural Pero a la vez divertida. Todos podemos ser famosos, y ese es el mensaje de la mass media, la violencia y jerarquización de la vida real, es descompuesta por una idea de aldea global, donde se realiza la democracia digital.
Pero la realidad es cruda y riesgosa. No todos somos únicos, se necesita esfuerzo y estudio para ser único y alcanzar la gloria, y en este mundo de la ignorancia organizada y del cinismo delincuencial el querer ser único es un atropello y una enfermedad de la cultura. Para alcanzar la aristocracia es necesario prepararse. No por poder comprar la cultura uno se vuelve culto o afamado. El dinero no compra la trascendencia aún cuando da poder. Sin un propósito en la vida está se vuelve una carga y una necesidad extrafalaria de diferenciarse. Se puede ser capaz y hábil, Pero el estilo y la virtud de ser ingenioso pocas personas lo consiguen, no todos podemos ser genios. La cultura del espectáculo genera el sueño de ser histórico, en una realidad ahistorica y empobrecida, y ellos de no ser historia nos hace sentir el abandono y la desesperación. Las masas existen en el hambre y en la ceguera, y son estás mismas masas las que existen para dar fortaleza y esencia a los líderes que las comandan. Yo soy es el ecosistema de los héroes y de los líderes que se atreven y osan vivir un mundo de masas sin liderazgos únicos. Son los líderes que hay. No es dinero lo que busca un artista, sino despertar del anonimato y la alienacion. La identidad en el escenario se paga al precio de la burla y la originalidad.
Pero hay una objeccion de estos esquemas televisivos y su impacto sobre la cultura popular. Enseña un sueño, promete algo que no está hecho para todos. Desde que las multitudes irrumpieron en la historia moderna, como lo fue la revolución francesa, el sueño de la razón ilustrada se difundió como el viento del cambio estructural. La escision del estilo aristocrático fue deseado por los pueblos, y esto corrompió la calidad del arte y de la creatividad, vulgarizo y empequeñecio la fuerza del amor y la virtud ciudadana. Solo se puede ser virtuoso en el desarrollo de un don o talento, y nada que sea elitizado puede ser conseguido en el arrebato o la violencia. La revolución francesa y Mayo del 68 enseñaron a los pueblos que todos pueden ser parte de una vida aristocrática, y este es el deseo que hace posible el vicio del consumismo postmoderno. Hoy en el mercado se puede comprar a precio de ganga una identidad o un ropaje cultural, con el consiguiente resultado que el arte y pensamiento son expectoeados del mundo real. No pensar, el fracaso de la educación es el otro rostro de la vulgaridad estética. Nuestra imaginación ha soñado una propiedad de distinción en el capital, al precio del dolor constante de la explotación.
Es un aliento de creatividad disfrutar de estas plataformas de entretenimiento. Pero no hay que dejar de advertir que son la prueba del dominio de los desiertos, y del atrevimiento de los esfupidos y vulgares. Ahí donde se carece de razón lo que cunde es la máscara hermosa de la violencia y de la muerte. Mientras el hombre no pueda ser un genio, o no pueda vivir en otra cultura alternativa, programas como "Yo soy", son espacios festivos donde la melodía disfrazan a la identidad de un poco de felicidad y democracia carnavalezca. Ahí donde hay pobreza, lo único que nos queda es la ironía.
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