Razón y fe
Desde los orígenes el homo sapiens ha tenido un terror a los espacios inhóspitos. Cuando empezó a usar la razón, se topo con que está no lo reafirmaba, no le daba certidumbre. Prefirió ante el caos de la naturaleza obtener sentido en la certeza de que había en lo desconocido una razón extraordinaria que explicaba y daba cobijo a sus enormes interrogantes existenciales. Algo debía explicar las regularidades del medio y el asombro ante su infinita realidad. Y esa certeza eran los Dioses, lo sagrado. Ese fue el momento en que el hombre abandonó su motivación racional y se entregó a un sentido más cómodo y superficial; un sentido que le daba equilibrio, Pero que lo predisponía ante el yugo de los que controlaban está narrativa religiosa. La solidez en creer en que todo lo que sucedia al hombre tenía una razón o justificacion divina otorgó a la naciente sociabilidad del hombre un fundamento para su desarrollo y supervivencia. Se abandonó la razón como explicación existencial, porque el mied...