la diabetes y la ayahuasca
Cuentan las historias chamánicas de la selva que la diabetes es un mal espíritu que al entrar al cuerpo lo va destruyendo poco a poco. Cuando te diagnostican está enfermedad date por muerte, pues tu organismo poco a poco se descompondra y morirás por colapso o un paro respiratorio. Es cierto que puede remitirse con cuidado, dieta, una buena profilaxis y actividad física, Pero a la larga acabará con el equilibrio de tu cuerpo.
En mis viajes por la selva un shipibo me contó que su madre fue diagnósticada de diabetes y que sin pensarlo dos veces empezó a comer cocona y remitió los síntomas y sano. En otro momento, un señor mayor tenía serios problemas para controlar está enfermedad, entonces un curandero shipibo le dijo que las ceremonias de ayahuasca lo podrían curar, Pero que debería enfrentarse al demonio de la diabetes.
El señor intimidado por lo que viviria lo pensó varias veces. Y fue más su deseo de vivir una vida tranquila y sana, que llegó la noche de la ceremonia. Entre ritos e icaros sanadores tomo la dosis que sabe a chicha amarga. A las dos horas empezó a tiritar de frio y a tambalearse desde todo su interior. Su percepción de la realidad cambió y empezó a tener visiones impactantes. Sus sentidos se agudizaron y una alteración general se apoderó de su cuerpo.
Soporto todo tipo de alucinaciones, mientras su valentía lo pudiera hasta que un visceral asco lo llevo a votar por sus fauces y boca un liquido negro y viscoso, que lo dejo desfalleciente. Era el espíritu de la diabetes, el demonio de la enfermedad. Pudo ver una formacion humanoide en ese vómito y debilitado no pudo contenerlo y se desmayo. El maestro curandero lo soplo con tabaco, y protegiéndolo, lo dejo tieso en el suelo, preso de un sueño atosigador.
El señor ya curado despertó por la mañana se dió un baño en la ducha improvisada de la Maloka, y luego de dar las gracias se retiró para volver a la normalidad. Pasaron unos meses y regreso a su control, y saz! los exámenes arrojaron que su hemoglobina y niveles de azúcar estaban normales. Sorprendido, solo dio las gracias a Dios padre y a la selva.
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